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miércoles, 24 de febrero de 2016

Reseña: Doce maneras de enamorarse

TÍTULO: Doce maneras de enamorarse
AUTORA: Lucía Herrero
LONGITUD DE IMPRESIÓN: 166 páginas
DÓNDE COMPRARLO: Amazon (¡Y a 1€ el digital! ¡Regalado!)
ASIN: B00KLGZJZY

SINOPSIS:

«Este libro incluye una colección de relatos románticos y eróticos independientes entre sí. Historias que muestran que en cualquier momento, en el lugar más inesperado y en la persona menos pensada, se puede encontrar el amor, o al menos la posibilidad de que surja.

Incluye los siguientes títulos:
1. NOCHE DE REYES
2. TORMENTA DE FEBRERO
3. DÍA DE BODA
4. DORMIR CON EL ENEMIGO
5. EL HOMBRE MÁS GUAPO DEL MUNDO
6. FIESTA DE FIN DE CURSO
7. EL ALUMNO AVENTAJADO
8. LOCURAS DE VERANO
9. MI HÉROE
10. UN SUEÑO DE HOMBRE
11. EL CAZADOR CAZADO
12. SIEMPRE TÚ»


RESEÑA:

En este libro nos encontramos con una colección de doce relatos, uno por cada mes del año. Narraciones cortas que insinúan las historias que seguirán desarrollándose, pero para las que el lector no tiene permitido el acceso. Todo puede pasar.

En Noche de Reyes somos testigos del reencuentro de Darío y Esther, que vuelve de pasar tres años de estudio y trabajo lejos del pueblo, durante la cabalgata de Reyes. Dos conocidos de la infancia y... cosas pendientes por resolver.

Tormenta de febrero nos presenta a Mara, una joven con un día de esos que describen a la perfección el dicho sobre llovido, mojado. Por suerte, el nuevo vecino le ofrece ayuda y...

En Día de boda, Alicia y Oliver llegaron a la recepción esperando pasar el momento como mejor pudiesen, siendo la mejor amiga de la novia y el primo del novio y además solteros. A pesar de la encerrona... Alicia descubre que no son tan incompatibles, con diferencia de edad o sin ella.

Dormir con el enemigo nos presenta a Lara y la antipatía que siente por su compañero de trabajo más reciente, Jorge. Parece que desde que llegó a la empresa se esfuerza por superarla quedándose con las mejores cuentas, aunque... quizá no es lo que parece.

María tiene algo así como una cita a ciegas, aunque ya conoce a su cita... por la voz. David la acompañó durante los casi dos meses que estuvo en el hospital después de haber sido atropellada. Debido a las heridas, llevó durante todo ese tiempo el rostro vendado, por lo que no pudo saber antes de su cita que él es... El hombre más guapo del mundo.

En la Fiesta de fin de curso, Alex se ofrece para cuidar a Leire —la mejor amiga de Olena, su hija—. Cuando Carol llega a buscar a su hija, Alex la convence de dejar dormir a las niñas y cenar tranquilos. Hasta dónde lleguen después, depende de ellos.

Marcos siempre ha sido El alumno aventajado. Pareciera que por ser el «hijo de» siempre le traten mejor que a los demás estudiantes, algo que Sonia desprecia. Pero cuando tiene que hacer unas prácticas en el hotel propiedad del padre de Marcos, comprende que no por ser su hijo, precisamente, lo ha tenido todo regalado.

En Locuras de verano conocemos a Oscar y Eli, dos jóvenes que hasta el momento vivían en Barcelona, Eli, y en Madrid, Oscar; por lo que la relación entre ellos era «de temporada». Además, a Oscar no le interesaba una relación seria... o eso pensaba Eli.

Mi héroe nos presenta a Celia, camarera de un bar que fue atracado la noche anterior a comenzar el relato, y a Raúl, el policía que llegó a tiempo de evitarlo. Preocupado, pasa a buscarla a la hora del cierre...

Tania vive con Tamara y su primo segundo, Mauro. Y aunque al principio ella fuera reacia a compartir piso con un hombre, pronto comprendió que era Un sueño de hombre. Y aunque no sea consciente de ello, sonámbula lo busca.

Santi es el fotógrafo de modas más codiciado por las damas, y Laura le rechaza constantemente, convencida de que es un donjuán. En determinado momento, decide que no va a seguir escapando, sino que pasará al ataque, y Santi se convierte en El cazador cazado.

En Siempre tú vemos a Manu, el chico malo del barrio y rompecorazones, aquel por el que suspiraban todas las chicas. Entre ellas, Ariadna y sus amigas, aunque en ese momento le vieran como un inalcanzable. Ahora que está en la trentena, las cosas son diferentes. Mucho.

Al empezar a leer este libro, lo admito, iba con reservas. Era la primera vez que me metía con unos textos tan cortos. ¿Era suficiente con un par de páginas para contar todo lo necesario para que la historia fuese lo bastante completa? Y siendo descritos como «románticos y eróticos», ¿realmente estaban escritas con erotismo —que no pornografía, una acumulación de escenas tipo que vende mucho ahora— y buen gusto? La respuesta para ambas preguntas es sí.

Por un lado, los doce relatos están escritos con un estilo muy ágil —se leen en medio suspiro—, pero su brevedad no perjudica a las historias. Nos pone en situación sobre el pasado de los personajes con un par de párrafos, si es relevante, y de lleno al conflicto. Me sorprendió, muy gratamente, porque no esperaba que se pudieran condensar textos tan cortos sin perder la fuerza propia.

Y por otro lado, la autora no nos engaña al describirlos como «una colección de relatos eróticos y románticos». Nos presenta las diferentes caras del romanticismo, desde la más inocente y juvenil, hasta la más madura, que muestran viudos, divorciados, matrimonios... Utiliza, además, el erotismo por definición: La sugerencia, la insinuación, la delicadeza... Juega mucho con las emociones y la anticipación, siempre con buen gusto.

Sobre los protagonistas, los veinticuatro, puedo decir que me parecieron todos auténticos, muy reales. Y muy variados, también. Los hay con personalidades para todos los gustos, muy bien definidas en apenas unas páginas.

Me gustó mucho, también, la portada. Sencilla, pero directa. Pero a pesar de haberme encantado el libro, tengo dos «pegas», por decirlo de alguna manera.

Por un lado, que no tenga separación por capítulos —relatos, en realidad—. Si bien desde el índice se puede acceder a cada uno de los relatos, al ir saltando de uno a otro buscando detalles concretos para escribir la reseña, el tener que volver al inicio, buscar la página del índice, y entonces sí acceder al relato siguiente... No es que no se puedan encontrar sin marcadores, pero creo que ser relatos independientes es una razón de más para facilitar el moverse por el libro.

Y por el otro, que no parezca decidirse entre poner o no tildes a ciertos nombres. En concreto a Alex/Álex, de «Fiesta de fin de curso» y Oscar/Óscar, de «Locuras de verano». No sé si se trata de una mala jugada del autocorrector o si empezaron teniendo tilde pero la perdieron en el camino. De cualquiera de las maneras, me parece un detalle que se le pasó por alto.


NOTA FINAL: Muy buena. La recomiendo para cualquier momento, ya sea leerlos todos de una sentada o ir de a un relato por vez. (8/10)

viernes, 19 de febrero de 2016

Book-Tag: Los siete enanos

Este es un book-tag, un juego donde hay que seleccionar una serie de libros en base a ciertas consignas, y explicar resumido el porqué de esa elección. En este caso, voy a responder al book-tag de los siete enanitos de Blancanieves.

1- GRUÑÓN (un libro que me enfadó):

EL PROCESO, de Kafka. Durante toda la novela estás empujándote para seguir leyendo y no revolear el libro, esperando que al final se entiendan muchas cosas —especialmente, por qué lo persiguen y juzgan—, pero... No, básicamente fue una completa pérdida de tiempo para mí. No se sabe nada en absoluto durante todo el libro, ni siquiera al final.

Está bien, es cierto que no es un libro editado en circunstancias normales, sino una obra inconclusa y publicada de manera póstuma. No puedo juzgar a Kafka por ello, sólo decir que la versión que leí me dejó una sensación de rabia inmensa por el tiempo que le había dedicado... para semejante decepción.

2- MUDITO (un libro que me dejó sin palabras):

YO ANTES DE TI, de Jojo Moyes. Me dejó sin palabras, y los que lo hayan leído sabrán por qué. Aunque trata un tema dramático, durante toda la novela se mantiene el tono sarcástico, a veces cínico, optimista... Es un canto a la vida que va desarrollando todo un abanico emocional, creciendo y diversificándose hasta llegar al final, donde toda esa carga emotiva se desborda. Después de terminar, me llevó un par de días superarlo.

3- TÍMIDO (un libro que me diera vergüenza leer, o que la gente supiera que estaba leyendo):

En esta pregunta, la mayoría de la gente que respondió el tag dijo CINCUENTA SOMBRAS DE GRAY, de L. J. Smith. Y podría ser, pero creo que yendo atrás en el tiempo, volviendo a la secundaria —momento máxime de la vergüenza de todo ser humano, podríamos decir—, hubo otro tipo de libros que preferí mantener «para mí».

Y no me refiero a otros que los libros infantiles. Sí, lo sé, ¿qué tan malo puede ser? Bueno, el caso es que todos, compañeros, profesores, directivos, tenían mi imagen de alumna modelo, lectora de clásicos de la literatura... No sé, en aquel momento parecía que si descubrían que paralelamente leía historias tan infantiles... Les daría a unos más motivos para hacerme la vida imposible, y decepcionaría a los otros. Una tontería, claro, pero que en aquel momento se sentía real.

4- SABIO (un libro con el que haya aprendido):

Esta pregunta es difícil. Creo que —a menos que el libro haya sido muuuuy malo, ya sea mal escrito o mal documentado— siempre se puede sacar algo de la lectura. Pero si tuviera que decir un libro, creo que elegiría NACIDA DE LA VERGÜENZA, de Nora Roberts. O todos los libros de Nora Roberts, en realidad.

Es una autora que se documenta tanto y lo incluye tan bien en la narración que no se hace notar. Aprendes todo lo que hay que saber sobre esculturas de vidrio en uno, sobre el adiestramiento de perros de rescate en otro, o sobre el trabajo a contrarreloj de los bomberos paracaidistas... Narra las cosas de forma que te creas que realmente no ha hecho otra cosa en su vida que aquello que te está describiendo.

5- ALEGRE (un libro divertido):

Ay... Esta pregunta también es difícil. Son tantos los libros que podría poner, que elegir solo uno es... Va, pongo el último que leí de ese tipo: EL CHICO DE LA VENTANA DEL BAÑO, de Lady Reynolds. Podéis leer la reseña que hice del libro en este enlace, así que no me extenderé más con él.

6- MOCOSO (un libro con el que haya llorado a mares):

MARTES CON MI VIEJO PROFESOR, de Mitch Albom. Es una historia para llorar, ya desde el principio se sabe. En ese sentido no hay lugar a engaños: por un lado, porque es una novela biográfica —cero adornos multicolor y milagros de última hora para salvar al protagonista— y por otro, porque la historia empieza al saber el profesor que está enfermo de ELA.

Aunque al principio podría parecer un dramón lacrimógeno de principio a fin, de esos que te dejan hecho polvo y con tendencias depresivas, lo cierto es que es una novela maravillosa. Muy fuerte emocionalmente, sí, pero el profesor va aceptando cada nueva pérdida, cada nueva limitación, con tanta dignidad y entereza... No es en absoluto lo que alguien espera encontrar después de saber cuál es el tema de la novela. Recomendado con máxima puntuación.

7- DORMILÓN (un libro soporífero):

Uf... Para este apartado tengo un trío de autores que soy incapaz de leer sin bostezar: Marco Polo, Benito Pérez Galdós y J. R. R. Tolkien.

EL LIBRO DE LAS MARAVILLAS, sobre los viajes de Marco Polo, empecé a leerlo a los quince años y nunca pude terminarlo. Quizá lo intenté demasiado joven, siendo una narración antigua... No creí que fuera a tener problemas, habiendo leído LA ILÍADA y LA ODISEA de Homero ese mismo año. No sé, quizá debería darle una nueva oportunidad ahora que ha pasado tanto tiempo.

A Benito Pérez Galdós lo leí en el secundario, por obligación. Se notaba demasiado que había intentado estirar al máximo posible la narración para que la novela por entregas le diera más beneficio. Además de parecerme horrible el final de MARIANELA, me resultó in-fu-ma-ble.

Y quizá el más polémico de los tres, J. R. R. Tolkien. No puedo soportar que sea taaaaaan imposiblemente descriptivo y la historia no avance ni retroceda. ¿Qué necesidad hay de que me describas cada brizna de hierba, cada tonalidad del verde musgo que cubre las piedras que se encuentran en el camino? Aunque él quizá sea el único que escribió las historias con esa intencionalidad, precisamente: Dormir al auditorio. Dicen —llega un momento en que no se puede saber a ciencia cierta qué es realidad y qué leyenda urbana— que Tolkien escribió la saga de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS como historias para contarle a sus hijos a la hora de dormir. Visto desde ese enfoque, debo darle un 100/100 porque a mí me dejó fuera de combate cada vez que hice el esfuerzo por darle otra oportunidad.



Bueno, esos son mis siete libros y autores. ¿Y vosotros? ¿Qué libros o autores pondríais?

miércoles, 10 de febrero de 2016

RESEÑA: El chico de la ventana del baño






TÍTULO: El chico de la ventana del baño

AUTORA: LadyReynolds

DÓNDE LEERLA: Wattpad

ESTADO: Completa (60 capítulos)


SINOPSIS

«Una pregunta, ¿es normal hablar con un chico que no conoces y que no has visto en tu vida mientras te duchas? Aja. Lo que me temía.
No, no es normal.»


RESEÑA

Esta es la historia de Clara, su nuevo vecino y un bote de gel de ducha vacío. Bueno, no, en realidad no. Pero lo que sí es cierto es que ese bote de gel tuvo la culpa de todo lo que pasó después.

Viviendo en edificios adyacentes y con las ventilaciones de los baños enfrentadas, les resulta imposible no oírse entre sí. Aunque al principio Clara desconfía y se siente incómoda por su insistencia en hablarle, con el paso de las sucesivas duchas no sólo hablan, sino que se convierten en grandes amigos, consejeros y terapeutas mutuos.

Hasta la mitad de la novela, el único escenario es el baño de Clara. Incluso después, los demás escenarios son pocos y concretos, cosa que me gustó de esta autora: Aplica el precepto de «menos es más» a la perfección. Y el estilo minimalista se extiende también a los personajes y el largo de los capítulos. Personaje que aparece, personaje que tiene una función concreta en la historia.

Siempre que leo una narración, del formato que sea —novela, novela corta, cuento, relato...—, me hago una pregunta al terminar de leer: Si quitara a X personaje, ¿modificaría la trama? ¿Perjudicaría a la historia si X no apareciera? ¿O es completamente inocuo? En el caso de El chico de la ventana del baño, todos y cada uno de los personajes aportan algo. Algunos son fundamentales para la trama, otros le aportan ritmo o comicidad, pero está claro que la novela no quedaría indiferente si quitáramos a cualquiera de ellos. Y eso es, para mí, fundamental a la hora de hilar una buena historia.

En general, están bien construidos y son consecuentes con sus respectivas personalidades y trasfondos. Incluso la figura de Axel, por el que siento un odio profundo y visceral —sin duda, la intención de la autora— es coherente desde que empieza hasta que termina. Pero. En esta parte hay un pero muy grande.

¡Clara, por lo que más quieras! ¿Cómo vuelves a caer con la misma piedra? Ya sé que aquí todos —hayan leído o no el libro, es indistinto— me saltarán encima argumentando que el amor no es racional, y que ella está enamorada y todo eso. Bien, tendré que confiar en vuestra palabra sobre el asunto. Yo siempre fui una persona racional antes que emocional —esa parte se la dejo a la otra Adrielle, la soñadora—, y una cínica de cuidado, así que...

Está bien, dejemos estar el enamoramiento equivocado de Clara y pasemos al segundo punto, el que de ninguna manera le puedo perdonar.

[ALERTA SPOILER]
Que su madre venga a secuestrarla y ella no sea capaz de decir NO, me molesta. Pero una vez más, podrían argumentar que no soy la más adecuada para juzgar. Está bien, se acepta. Sin embargo... ¿No se te ocurre llamar por el portero eléctrico para avisar de que te vas durante TANTO tiempo? En su lugar, nadie te hubiese esperado. Porque no tenías su teléfono, es cierto, pero la dirección sí. ¡Sabías dónde vivía!
[FIN SPOILER]

Adrielle, respira... Ya pasó, ya pasó...

Pero es que...

Esa es la diversidad de la naturaleza humana, hay que aceptar y respetar, aunque no compartas las elecciones que hagan. ¿Por qué no das por terminado el análisis de los personajes y pasas otro punto?

Bueno, está bien... Siguiendo con el análisis de los aspectos formales del libro —más allá de la buena trama y personajes—, el estilo general de la autora es muy fácil de leer, con una narración ágil, fresca y a menudo muy cómica. Los capítulos cortos pasan volando. Tanto que aunque digas «Vale, sólo uno más que ya se hizo tarde» acabarás leyendo hasta el final, así de un tirón.

En cuanto a la puntuación y maquetación del texto, así como la corrección gramatical —en mi opinión, tanto o más importante que tener algo bueno y original que contar—, debo restarle puntos. Está claro que en textos de la extensión de una novela es muy difícil que no se escape de la revisión ninguna errata, algún punto mal puesto o sobrante. Nadie puede tirar la primera piedra en ese sentido ni es lo que pretendo. Pero hay otro fallo que a mi parecer no puede pasarse por alto a la ligera: Los diálogos. Más concretamente, las acotaciones. Encontrarme los diálogos escritos en párrafos separados de las acotaciones me hizo rechinar los dientes durante toda la lectura.

¿Podrías darnos un ejemplo?

Preguntó alguien, seguramente la otra Adrielle.

No. Simplemente, no. No se puede poner así.

Está bien, sí, la novela fue ganadora de los Premios Wattys 2015, y creo que si nos fijáramos únicamente en la trama... Sí, para mí también sería ganadora. Es una historia MUY recomendable para pasar un rato relajado y divertido. Sin embargo, por los detalles que mencioné antes, no puedo darle mayor puntuación.


 NOTA FINAL: Buena (5/10)